3 de febrero de 2016

¿Demasiada tecnología y muy poco sentido común?

Aprovechando la entrevista de radio que me hicieron el pasado domingo 31 de enero en el programa "Tecnología y Sentido Común" de Gestiona Radio Valencia, dirigido por Francisco Javier Peris Montesinos sobre "La Administración Pública en la Sociedad de la Informaciónme gustaría poner negro sobre blanco algunas cuestiones que por motivos evidentes de tiempo no pude exponer durante el mismo y que hacen referencia a varios temas más o menos delicados que solemos obviar a la hora de implantar un proyecto de Administración electrónica. Aprovecho, además, para agradecer a todo el equipo del programa (Juan Carlos Muria-Tarazon, Jesús P. López Pelaz, Manuel David Serrat Olmosla atención recibida y a mis compañeros y amigos Victor Almonacid y Renato Aquilino por sus grandes aportaciones al mismo. 



1.- La Administración electrónica no es solo una "Administración sin papeles", es más, yo diría que eso es prácticamente lo último, porque hasta alcanzar un grado de madurez tecnológica suficiente como para implantar un proyecto estable de e-Administración es necesario antes haber sido capaz de allanar el terreno para que los procedimientos administrativos (tramitados en soporte papeI) se acoplen sin demasiados problemas al plano tecnológico, que dicho sea de paso no es nada fácil, ¿os suena eso de la digitalización del caos?. Por lo tanto, antes de impulsar el cambio tecnológico es muy recomendable convertir nuestra organización sobre la base de un enfoque por procesos.

2.- El éxito o el fracaso en la implantación de la Administración electrónica no depende solo de un buen paquete legislativo de normas que impulse dicho cambio, de unos funcionarios emprendedores y de una ciudadanía proactiva, lamentablemente, y como muy bien apunta Sergio Jiménez en su Blog Publilitica, hay una gran cantidad de problemas derivados de la política de certificados que afecta a una mayoría de usuarios y que genera desconfianza y un uso muy inferior de los servicios electrónicos. Lo más preocupante de todo esto, dice Sergio "ya no es solamente la situación “no tranquilizadora” pero superable de la actualidad, sino que, en un futuro muy próximo, directamente puede echar por tierra la práctica totalidad de los servicios digitales en España". Ojalá que los sistemas de claves concertadas sean la solución a este enorme problema, pero hasta entonces hay que estar muy pendientes de que esos problemas "accesorios" no dinamiten todo el proyecto. No sería la primera vez. 

3.- Hace falta tener una estrategia para convertir nuestra Administración en electrónica, hace falta tener un plan, y no me refiero en el sentido formal, sino más bien en el figurado, no podemos acudir como borregos a la llamada del legislador sin saber realmente dónde nos metemos, sin incorporar dicho objetivo en la estrategia de nuestras organizaciones y sin alinear ésta con la propia misión de la institución, porque como muy bien sabéis, no es lo mismo un Ayuntamiento de 500 habitante que el Ministerio de Fomento ¿verdad? y, para el caso, los dos están obligados por igual a prestar sus servicios de forma electrónica.

4.- La transparencia está muy bien (y está muy de moda) pero no es la solución del problema, no va a convertir a nuestras Administraciones en motores del cambio ni va a elevarlas a un plano totalmente electrónico por mucho que la normativa nos diga que la publicidad activa y pasiva se ofrece y materializa a través de este canal. La transparencia es un valor, que acompaña a la misión y a la visión de nuestras organizaciones y que en definitiva conforma la estrategia de las mismas, y nada más, no le demos más vueltas, la transparencia no debe ser un fin en si misma, sino más bien una forma de entender lo público. 

5.- La innovación (antigua modernización) no sirve de nada si no trae consigo la generación de valor público, es decir, no podemos pretender mejorar o cambiar las cosas solo porque eso es más innovador, la verdadera revolución pasa por crear valor público en beneficio de toda la sociedad.  

6.- Y por último, las organizaciones están compuestas por personas (que algunos llaman capital humano) por lo que no debemos olvidar que para implantar un proyecto integral de Administración electrónica debemos contar precisamente con esas personas para impulsarlo. Solo a través de la motivación y el esfuerzo de los empleados públicos de cada organización es posible vencer las resistencias al cambio, que no son pocas, y convertir a nuestras Administraciones en instituciones públicas totalmente comprometidas.  


Un saludo y nos vamos leyendo. 

9 comentarios:

  1. Hola Borja, coincido contigo, la tecnología no es más que otro recursos que debe ser gestionado en esa estrategia de mejora continua. A mi juicio, el recurso fundamental son las personas de la organización, personas que deberán estar motivadas, ilusionadas e implicadas en los cambios.

    Otro saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido contigo, las personas son el elemento tractor de este cambio, sin ellas difícilmente nos convertiremos en algo electrónico y sin su compromiso difícilmente conseguiremos nada.

      Un saludo crack!

      Eliminar
  2. Muy interesante el programa.. no lo conocía.
    Muchas gracias por la mención.
    ;)

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ti por deleitarnos con tus entradas!

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  4. Cuánto sentido común y cuanta coherencia en tus palabras. Parece lo lógico al abordar cualquier proyecto, ya sea más o menos tecnológico, que en este caso lo es. Y cuán alejado está a veces de la realidad.

    ¿Nos empeñamos en hacerlo complicado o realmente lo es?

    Bues post y buen programa Borja.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu aportación Antonio, y ojalá de ahora en adelante hagamos entre todos las cosas más fáciles.

      Un saludo.

      Eliminar
  5. En mi opinión los proyectos de administración electrónica deben tener como objetivo un cambio de paradigma que venga a suavizar el modelo weberiano rígido y jerárquico, que posibilite el protagonismo de los ciudadanos tanto en la participación política como en la producción de políticas públicas.

    Para ello no solo será necesario provisión de instrumentos tecnológicos. Si nos quedamos sólo con esto estaremos, en todo caso, ante una digitalizacion de la administración para hacer las mismas cosas de siempre con medios tecnológicos nuevos.

    Si queremos optar por una administración electrónica que despliegue efectos en aras de una mayor eficacia, eficiencia y celeridad, la ley 11/2007, de 22 de junio de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos pone las bases pero, como tú bien dices, la dimensión jurídica resulta insuficiente. La administración electrónica necesita para un funcionamiento exitoso primero un liderazgo político, complementado con un liderazgo técnico legitimado por el cuerpo funcionarial para una actuación transversal, precisamente para afrontar los cambios necesarios rediseñando estructuras, procesos y el cambio de la cultura organizativa para llegar a un modelo relacional, participativo y transparente capaz de paliar la crisis de desafección actual que están sufriendo las administraciones públicas.

    Para ello, a su vez, podemos optar por dos vías de actuación desde una posición estratégica. Una sería la vía explotativa, sin ningún riesgo, pero también sin avances significativos, cambiando progresivamente desde la práctica del “benchmarking” de otras administraciones públicas. La alternativa sería optar por la vía exploratoria configurando un modelo innovador y de referencia para otras administraciones que cree valor en la organización, y desde el enfoque estratégico elegido construir la modernización administrativa donde la administración electrónica ha de resultar la piedra angular de la arquitectura de una administración moderna.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. En mi opinión los proyectos de administración electrónica deben tener como objetivo un cambio de paradigma que venga a suavizar el modelo weberiano rígido y jerárquico, que posibilite el protagonismo de los ciudadanos tanto en la participación política como en la producción de políticas públicas.

    Para ello no solo será necesario provisión de instrumentos tecnológicos. Si nos quedamos sólo con esto estaremos, en todo caso, ante una digitalizacion de la administración para hacer las mismas cosas de siempre con medios tecnológicos nuevos.

    Si queremos optar por una administración electrónica que despliegue efectos en aras de una mayor eficacia, eficiencia y celeridad, la ley 11/2007, de 22 de junio de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos pone las bases pero, como tú bien dices, la dimensión jurídica resulta insuficiente. La administración electrónica necesita para un funcionamiento exitoso primero un liderazgo político, complementado con un liderazgo técnico legitimado por el cuerpo funcionarial para una actuación transversal, precisamente para afrontar los cambios necesarios rediseñando estructuras, procesos y el cambio de la cultura organizativa para llegar a un modelo relacional, participativo y transparente capaz de paliar la crisis de desafección actual que están sufriendo las administraciones públicas.

    Para ello, a su vez, podemos optar por dos vías de actuación desde una posición estratégica. Una sería la vía explotativa, sin ningún riesgo, pero también sin avances significativos, cambiando progresivamente desde la práctica del “benchmarking” de otras administraciones públicas. La alternativa sería optar por la vía exploratoria configurando un modelo innovador y de referencia para otras administraciones que cree valor en la organización, y desde el enfoque estratégico elegido construir la modernización administrativa donde la administración electrónica ha de resultar la piedra angular de la arquitectura de una administración moderna.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Genial aportación Cristóbal, como siempre has dado en el clavo, tecnología más estrategia, esa es la clave de nuevo!

    Un abrazo fuerte!

    ResponderEliminar