9 de diciembre de 2015

El verdadero desafío de la transparencia empieza hoy. Y tú, ¿qué vas a hacer de ahora en adelante?

“El problema de esta compañía es la falta de cultura innovadora”, dijo el CEO mientras pedía a su secretaria que le imprimiese los correos electrónicos del día para revisarlos y sacaba su pluma del bolsillo para firmar las actas de una reunión. 



Permitidme que hoy empiece esta entrada con una cita literal al blog de @edans para hacer referencia a una cuestión que me preocupa mucho estos días, y que es la falta  de cultura innovadora y de visión de futuro en relación con el tema de la transparencia. Lo sé, hoy es el día D, el día a partir del cual todas las Administraciones locales de España van a tener que cumplir con la Ley 19/2013, de Transparencia. Y pongamos que sí, supongamos que todas van a hacerlo...muy bien, pero la pregunta es, ¿y ahora qué?


En España somos muy de aparentar, y en temas de transparencia todavía más. Pero ¿qué va a ser de la transparencia cuando esta ola pase y ya nadie se acuerde de ella?, ¿vamos a ser capaces de integrarla en nuestras organizaciones o nos vamos a limitar simplemente a cumplir con la Ley?. El tiempo lo dirá pero, en cualquier caso, tenemos que ser capaces de hacer una reflexión sobre qué supone y qué requiere la transparencia para despegar y mantenerse en vuelo durante los próximos años. Y me gustaría hacerlo desde tres puntos de vista que comparto perfectamente y que voy a utilizar de referencia. 

El primer desafío al que vamos a tener que hacer frente en materia de transparencia es, lógicamente, el de la necesidad de implantar un modelo integral de Administración electrónica. Ya no solo el contexto jurídico lo impone (nuevas Leyes de Procedimiento Administrativo y Régimen Jurídico) sino que la propia lógica de funcionamiento de los Portales de Transparencia y del ejercicio del derecho de acceso a la información pública presuponen la existencia de un entorno tecnológico maduro para sobrevivir.

Pero aún falta mucho por hacer, no nos engañemos, y a mi me preocupa bastante el que hayamos sido capaces de visualizar un modelo ideal de Administración sin papeles sin caer en la cuenta de que, en la mayoría de los casos, ésta todavía no funciona por las barreras que existen (fundamentalmente tecnológicas) de entrada al sistema. 

Lo dijo muy clarito hace solo unas semanas Sergio Jiménez a través de su blog Publilitica al referirse a los problemas que se derivan del uso de certificados digitales por parte de las Administraciones públicas en estos términos: "...lo más inquietante es la cantidad de problemas derivados de este esquema que afectan a la gran mayoría de los usuarios y que genera desconfianza y, muy probablemente, un uso muy inferior de los servicios de e-Administración. Lo más preocupante de todo esto ya no es solamente la situación “no tranquilizadora” pero superable de la actualidad, sino que, en un futuro muy próximo, directamente puede echar por tierra la práctica totalidad de los servicios digitales en España".

El segundo gran reto de la transparencia va a ser, sin duda, el de integrarse en la cultura de nuestras organizaciones, tarea nada fácil si tenemos en cuenta que éstas, en la mayoría de los casos, no le están dando la dimensión adecuada al tema más allá de considerarlo una cuestión puramente estética de cara a la sociedad. Y es que si nuestras Administraciones públicas no han visto en la transparencia una palanca de cambio para acercarse más a la ciudadanía es que realmente no saben de qué va todo esto. 

Debemos ser capaces de inocular el virus de la transparencia en las instituciones para que estas crezcan y se desarrollen a partir de ahora (si es que todavía no lo han hecho) con esa variable fija en sus estrategias. Tal y como dice Fermin Cerezo "contribuye a crear una cultura de transparencia en el sector público lo que podríamos bautizar como estrategias de transparencia por defecto caracterizadas por darle un giro de 180.º al concepto de publicidad activa y sustituir la pregunta de «¿Qué estamos obligados a publicar por la ley de transparencia? » por la pregunta «¿Qué no debemos publicar por garantía de derechos y limitaciones?». El resultado de responder a la segunda pregunta supera con creces al resultado de la primera y aplica el concepto de transparencia por defecto excepto donde no se deba".

Finalmente, y para que la transparencia tenga todo su sentido, deberemos fomentar la rendición de cuentas mediante la misma y desde un punto de vista social o, en palabras del politólogo Guillermo o’Donnell, a través de la acountability “vertical". Ya lo dijo también Ester Arizmendi el otro día en unas Jornadas de Calidad en la Rioja: "La Transparencia es mucho más que un cambio administrativo; es un cambio de hacer las cosas, porque sin preguntas no hay respuestas y sin respuestas no hay cumplimiento de las responsabilidades" ... "los ciudadanos tienen que perder el miedo a preguntar, porque esto es algo imparable que tiene que crecer con lo que nos jugamos el final de la desafección que han tenido algunos ciudadanos hacia la Administración". 

La transparencia no debe ser un problema, sino más bien una solución o, si se quiere, incluso la excusa perfecta para cambiar las cosas, para dar un giro a nuestras organizaciones en la medida que nos va a permitir fijar un punto y aparte en sus estrategias. No perdamos la oportunidad, por favor, que nos da la transparencia para acercarnos a una realidad que se mueve a una velocidad vertiginosa, situándonos de una vez por todas a la altura de las necesidades de una sociedad que cada vez está más alejada de nuestro intereses. 


Un saludo, nos vamos leyendo. 

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