25 de enero de 2026

Quemar las naves… pero no los puentes: valentía con responsabilidad en la dirección pública profesional

La historia suele ofrecer metáforas potentes para interpretar los dilemas contemporáneos del liderazgo.

Entre ellas, la decisión de Hernán Cortés de «quemar las naves» se ha convertido en un icono de determinación absoluta: eliminar toda posibilidad de retirada para obligar al grupo a comprometerse con el objetivo. Sin embargo, trasladada al ámbito de la gestión pública, esta imagen puede ser engañosa si se interpreta de manera literal. La dirección pública exige coraje, sí, pero también prudencia estratégica. Supone tomar decisiones firmes para impulsar cambios necesarios, pero sin destruir las relaciones, los consensos y los apoyos que hacen sostenibles esas transformaciones.

De ahí la idea central de este artículo: quemar las naves puede ser inevitable; quemar los puentes nunca debería serlo.



NOTA: Podéis ver la entrada completa publicada bajo el mismo título en Especial Directivos, nº 1901, enero de 2026, Editorial LA LEY.


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